La prueba para un regalo corporativo es sencilla: ¿sigue ahí dentro de seis meses? Lo que la supera suele tener o bien una función real, o bien una persona concreta asociada. El resto es plástico con logo.
Lo que sobrevive
- Un premio con el nombre del ganador que es solo suyo, no una forma idéntica con una pegatina añadida
- Un objeto ligado a algo que de verdad ocurrió: el edificio que el equipo terminó, la máquina que construyeron
- Algo con una función: un soporte, un pedestal, algo que de verdad se usa en un escritorio
- Una miniatura de un objeto que le importa al cliente: una maqueta sobre la mesa dice más que un folleto
Lo que va a la basura
Todo lo que se compra de mil en mil con un logo estampado encima. Ya lo sabes. La única duda es si el presupuesto se ha escrito de manera que no permita otra cosa.
De dónde sale la idea
Tres caminos habituales:
- Se escanea un objeto existente y se hace más pequeño o más grande. El más rápido, cuando el original existe.
- El objeto se diseña desde cero. Más caro, y la única opción cuando no hay original.
- Tu logo o tu forma se adapta a tres dimensiones. La mayoría de logos son planos, y convertir uno en algo tridimensional es una decisión, no un paso automático.
Para una tirada de diez, cincuenta o cien, el precio por pieza baja notablemente, porque la preparación se hace una sola vez. Los precios de serie empiezan en 35 € por pieza y están en la lista de precios.
Grabado y acabado
Un nombre, una fecha o un texto corto se añade a la pieza. En una serie eso significa que cada pieza es distinta, que es exactamente el objetivo. El nivel de acabado se acuerda de antemano, porque afecta al precio más que el tamaño.
Lo que se suele subestimar
El problema habitual no es el precio, es que te lo pidan dos semanas antes del evento. Una tirada es preparación más tiempo de máquina más acabado más envío. Tres semanas es cómodo, dos está justo, una es un caso especial. Si el tiempo es corto, dilo de inmediato. A veces se puede, pero entonces hay que elegir el diseño más sencillo.
Dime la ocasión, cuántas piezas y cuándo las necesitas. Yo traigo las ideas.
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